sábado, 21 de enero de 2012

Detalles que enamoran.



Una escapada nunca hacía daño a nadie. Un pequeño descanso y Nym se escaquea, camuflándose entre la gente, tomando aire y observando con curiosidad los escaparates de las tiendas.

Tarareaba, sin esperar a abrir los labios, entonando una melodía que poco tenía de conocida, más que nada porque la inventaba a medida que la suave brisa que corría acariciaba su cabello rubio y lacio.
Ajena a toda aquella gente que, con prisa, recorría las calles, se agacha junto a un felino que acababa de acercársele, su querida Nala, que cuidaba de acompañarla incluso al trabajo. Le dedica una sonrisa, mientras acaricia el lomo del animal, para, después, cogerlo en brazos, y toparse de frente con un muchacho. Parecía tímido, cosa que le parecía adorable, y portaba entre las manos un libro.
"H-Hola" Nym se muerde el labio inferior, intentando no soltar una pequeña risilla, a la vez que se preguntaba qué querría aquel muchacho. "M-Me he topado con un señor que me ha dicho que te dé esto..." Con algo de atropello, estira los brazos, tendiéndole el objeto, con aparentes ganas de soltarlo y salir a toda prisa.
Un ligero rubor cubre las mejillas de la joven, mientras deja caer con cuidado a su compañera al suelo, y toma el libro con sus manos.

-Oh... gracias. ¿Y sabes quién...? -Cuando alzó la vista, el niño ya corría calle abajo.

En el interior de aquella novela titulada "La historia de un rey", había un pequeño colgante, con el nombre de su gata. Ajá, ponía "Nala". Alguien que le conocía se había tomado las molestias de comprarle un collar, que poco parecía tener de barato, para la que consideraba su mejor amiga y compañera.
Con una sonrisa de oreja a oreja, se agacha, dejando a un lado en el suelo el libro, en cuyo interior se narraba una a una las películas del Rey León, aunque Nym no se había dado cuenta, por ahora, para enganchar el colgante al cuello de Nala.

-Mira qué bien... Ahora estás mucho más guapa -La tomó en brazos, y puso rumbo de nuevo a La Casa del Sol Naciente, donde debían de estar esperándole para tomar su puesto de nuevo.


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