jueves, 19 de enero de 2012

Te adoro.


La chica se acercó con sigilo a él, colocándose a sus espaldas. Se puso de puntillas, procurando no denotar su presencia, y, con un pequeño impulso, tapó los ojos del moreno con sus manos.

-¿¡Quién soy!? -Exclamó, divertida, y riendo después entredientes.

Él sonrió. Su respuesta fue sencilla...

-La niña más bonita del mundo, ¿quizás?

Un ligero rubor cubrió las mejillas de la joven, mientras deslizaba sus brazos hasta la cintura de él, y le estrechaba con todas sus fuerzas.

-No me digas esas cosas, bobo...

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